sábado, 20 de agosto de 2016

INSOMNIO

Y empiezas a echar de menos tus manos en sus muslos,
su lengua entre tus dientes,
tus besos sobre sus caderas
y esa mirada que te crea un nudo en la boca del estómago.

Miradla, ojalá pudierais verla,
aunque por desgracia (para vosotros) sea sólo para mí.
Se pasea con los aires de que se ha comido el mundo,
cuando lo único que quiere es que se la coman a ella.

Me sonríe desde mi cama,
joder,
no tiene vergüenza,
que vaya, que tiene frío sola,
que la entienda, porque sabe que es única,
y que la ame, como a nadie amé hasta ahora.

Figuens, hace tiempo que no escribes,
el problema es que ya no sé describirla,
y le he escrito mil poemas,
pero ninguno a su altura.

Y aún pienso en mandarle cartas,
sin remite,
que adivine que son mías,
y que pierda el aliento en cada frase
y sólo así recuerde quién le hizo sentir tanto.

Las 3:29, un viernes cualquiera,
me acostumbré y es rutina,
cada noche pienso en ella
y es ella quien me desvela,
no sé si lo sabe o no,
quizá no sea buena idea que se lo diga,
guardad el secreto y no se lo contéis nunca,
pero he escrito en mi mente una historia,
un futuro,
no sé si realizable o no, tengo demasiada imaginación,
pero ahí ella sonríe,
y yo le copio la sonrisa,
no sé, es bonito.

De todas formas,
hasta que esto pase
aún tiene que pasar mucho tiempo.
Sólo te pido,
que mientas el tiempo pase,
no dejes de llenar mi cama de pelos.